jueves, 4 de octubre de 2012

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El guionista Charlie Kaufman tiene una fama que mantener. Desde sus primeros trabajos en la delirante serie de televisión Búscate la vida sus capítulos destacaron por encima de la media como algunos de los más divertidos. Con su primer trabajo para la gran pantalla, Cómo ser John Malkovich, demostró el punto de vista original y vigorizante que es capaz de llegar a imprimir en sus guiones. Y con Adaptation El ladrón de orquídeas terminó por forjar su figura de enfant terrible del guión cinematográfico, alejándose de los cánones establecidos para escribir una historia con coherencia. Tras haber realizado ya cuatro películas y haberse estrellado tan solo con una, Human nature, Kaufman se enfrentó al que iba a ser sin lugar a dudas el mejor de sus proyectos. En ¡Olvídate de mí!, en su título original Eternal Sunshine of the Spotless Mind, durante los primeros diez minutos se nos plantea la típica historia romántica de chico conoce a chica y ambos se enamoran rápidamente. Pero por supuesto Kaufman no se queda ahí, y cuando se explica y desarrolla su trama la imaginación desbordante del escritor fluye y nos abruma.

Joel y Clementine han tenido una historia de amor que ha terminado en una dolorosa ruptura. Clementine es muy impulsiva, y por despecho ha ido a una extraña clínica en la que han eliminado de su memoria a su antiguo novio. Una vez Joel se entera de la desconcertante noticia también decide someterse al mismo proceso para olvidar a la chica. Iremos recorriendo los recuerdos de la pareja desde el más reciente hasta el día en el que se conocieron mientras estos son eliminados. Pero Joel no está nada seguro de llevar hasta sus últimas consecuencias el proceso, y aunque una vez empezado es imparable, los recuerdos que aún conserva tratarán de salvarse del completo olvido.


Resulta muy difícil hablar de esta película sin soltar algún que otro spoiler, pues es necesario tratarla como un gran todo a analizar. Efectivamente la historia de amor de Kaufman se torna de ciencia ficción, pero todo este artefacto que pone en movimiento el guionista tiene un sentido y una razón de ser, no es la bizarrada porque sí. Lo primero que vemos de la vida como pareja de Joel y Clementine son los tristes momentos finales, y no podemos comprender esas dos personas han conseguido llegar a juntarse y a soportarse el uno al otro, pero poco a poco veremos cómo eran antes de estar de vuelta de todo y que su relación terminara por volverse monótona y aburrida. Se ilustra perfectamente el proceso de desgaste de la relación de parejas, y los buenos momentos que vivieron en el pasado se revitalizan con gran intensidad, realizando un balance final podemos comprobar que los recuerdos agradables consiguen pesar más que los negativos.


Llegados a este punto no podemos hacer otra cosa que desvelar parte de la trama para poder analizar la película. Una vez la reencontrada pareja retoma su relación como si fuera nueva sin recordar que ya han estado juntos anteriormente, reciben sus respectivas cintas en las que se graban diciendo todo lo que les impulsa a borrar de su mente a su pareja. Es imposible saber qué nos deparará el futuro, y más en cuanto a una relación sentimental, pero Joel y Clementine parten con la ventaja de conocer cómo va a terminar su historia de amor. Y cuando ya parece que está todo perdido, que han aceptado que lo suyo no funciona deciden en el momento más emotivo de la película deciden vivir su historia, aun sabiendo que terminará mal. ¡Olvídate de mí! es una excelente, emotiva e inteligente película que debe ser de visionado obligatorio. Una de las mejores obras que hemos podido ver en los últimos años. 

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