jueves, 13 de septiembre de 2012

postheadericon Crítica cinematográfica: Thirst



El director coreano Chan-wook Park ha demostrado en varias ocasiones su maestría con la cámara. En JSA realizó su primera gran película con sobriedad por parte de la dirección y emotividad por el guión, y posteriormente se embarcó en su famosa trilogía de la venganza, donde consiguió plasmar finalmente su estilo más personal, en especial en la segunda entrega, Oldboy, que es completamente paradigmática dentro de su filmografía. Una vez terminó con Lady Venganza el rumbo de su carrera flaqueó. La comedia romántica Soy un cyborg está entretenida pero se aleja bastante de la calidad de las películas que le precedieron. Y por fin llegamos a su última película, hasta el momento, por desgracia el mayor patinazo que ha pegado este gran director: Thirst.

Un sacerdote coreano se ofrece para que prueben con él una vacuna experimental contra una mortal enfermedad. Cuando los síntomas afloran en él debe ser ingresado de urgencia y le hacen una transfusión de sangre, todo es en vano y el cura muere para resucitar poco después. La enfermedad parece haber remitido, pero le ha dejado graves e importantes secuelas, entre ellas que se ha convertido en un vampiro. No puede exponerse a la luz y debe beber sangre para que los síntomas de la enfermedad no vuelvan a aflorar. Debido a que fue el único superviviente de todos los que se ofrecieron para el experimento, todo el mundo cree que es capaz de sanar con tan solo tocar a los enfermos. En una visita al hospital encuentra a un amigo de la infancia que tiene cáncer. Cuando la enfermedad de este desaparece tras el encuentro con el sacerdote, la familia lo invita semanalmente a su casa. Tras la conversión en vampiro, el sacerdote es casi incapaz de contener sus instintos más primarios, se siente terriblemente atraído por la mujer de su amigo, una chica delgaducha que tratan como si fuera una esclava. A partir de aquí comienzan a mantener una tórrida relación que culminará con una serie de brutales crímenes.


La crítica especializada, y la que no lo es tanto, despellejó a gusto la última película del director de Oldboy, y no es para menos, es una película irregular, completamente sacada de quicio, echa a trozos con una deforme criatura creada por Víctor Frankenstein. Pero personalmente he de decir, que aún reconociendo que es una mala película, existe algo en ella atractivo, adictivo, atrayente. La primera hora y cuarto es puro Chan-wook Park, con un pulso narrativo que recuerda a los mejores momentos de la filmografía del director. Pero cuando cometen el crimen todo empieza a desmoronarse. Resulta aberrante, sinsentido, rozando el ridículo casi de forma constante. Pero aún cuando la historia se vuelve una absoluta estupidez la dirección parece salvar parte de los restos del naufragio.


Recientemente ha sido editada en Blu-ray por Mediatres. La calidad de imagen es excelente como nos suele aportar este formato aunque concretamente en esta película el cambio de DVD a Blu-ray no es tan grueso. Los extras son nulos, tan solo los trailer de otras películas de la misma editora. No obstante, para todos aquellos seguidores del cine coreano este es un título imprescindible que debe formar parte de su colección. 

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