miércoles, 26 de septiembre de 2012

postheadericon Crítica cinematográfica: Mátalos suavemente



Los que no conocíamos al director Andrew Dominik en 2007 y pudimos ver su excelente película El asesinato de Jesse James por el cobarde de Robert Ford nos quedamos sorprendidos del pulso narrativo que conseguía dominar con gran maestría. Anteriormente solo había dirigido una película, Chopper, y siete años la separan del film sobre Jesse James. Y otros cinco años hay entre la película del 2007 y su tercera y última realización: Mátalos suavemente. La espera ha sido larga, los rumores y datos que se han ido dando a conocer acerca del film han sido jugosos e interesantes. El excelente trailer con música del gran Johnny Cash aumentaba aún más las expectativas que podíamos crear a su alrededor. La crítica especializada se ha dividido, entre aquellos que aseguran que es una genialidad y los que defienden que no es gran cosa. Por desgracia debemos posicionarnos en el segundo grupo. Prometía mucho y lo que hemos encontrado tiene el listón bastante bajo.

Dos delincuentes de poca monta atracan una timba que pertenece a un importante y misterioso personaje. La respuesta por parte de los afectados no se hace esperar, el portavoz del propietario contrata a un asesino que se encargará del caso. Tras investigarlo y terminar descubriendo cuáles son los responsables se procede a acabar con ellos para evitar posibles ataques. Pero el asesino necesitará ayuda de otro compañero, pues su estilo es matar desde lejos, sin que la sangre le salpique, sin tener que mirar al rostro al futuro fiambre.


Es innegable que Dominik sabe lo que se hace, a nivel de dirección encontramos algunas escenas excelentemente llevadas. Los actores están geniales, en especial Brad Pitt (que se traga la pantalla), Richard Jenkins (por poco que salga) y James Gandolfini (pese a que su personaje no es gran cosa). Pero la película no funciona, está vacía, resulta fragmentaria, avanza con dificultad y a trompicones con un guión que no consigue atrapar nunca al espectador. Carece de fluidez, es sosa e incluso en algunos momentos aburrida. Pero no podemos dejar a un lado todos los aciertos que sí encontramos en ella, como los anteriormente comentados, y a nivel de guión la inteligente crítica que desarrolla. 


Mátalos suavemente es ante todo una comedia negra acerca de la dura situación económica que estamos viviendo a día de hoy, y esto no solo se refleja en el film porque los delincuentes también estén en crisis, sino que todo el relato en sí gira en torno a ello. El personaje que interpreta Brad Pitt insiste en que les gusta matar a sus víctimas suavemente, desde lejos, en referencia directa con los políticos que están manejando la delicada situación que estamos viviendo de una forma horrible. De la misma forma la cadena de mando que encontramos en la película también guarda similitudes con nuestra actual situación. No sabemos quién está encima de esta pirámide, quién es el que realmente controla a los políticos, y tampoco conocemos al propietario de la timba, pero como comenta Richard Jenkins ni podríamos imaginárnoslo.

Jackie Cogan, que interpreta Pitt, dice en Mátalos suavemente que América no es un país, es tan solo un negocio, este es el mensaje que resume toda la película. Encontramos grandes aciertos, como el final de la película que es sensacional, pero los errores son más numerosos e importantes. Es una pena que este experimento haya salido tan mal, pues partía con mucho a su favor, pero definitivamente el resultado no es el esperado. 

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