miércoles, 29 de agosto de 2012

postheadericon Crítica cinematográfica: L'apollonide



El mayor reconocimiento que se puede llevar una película de autor no es recibir el, cada día más desprestigiado, Oscar, sino el ser premiado en alguno de los tres grandes festivales cinematográficos europeos (Cannes, Venecia, Berlin). De hecho con tan solo haber entrado dentro de Selección Oficial de Competición el film ya tiene un enorme incentivo que mostrar a los espectadores. No obstante debemos ser escépticos en cuanto al cine de autor, pues bajo este nombre se ocultan horribles películas que se las dan de complejas e incomprendidas para que los críticos las sobrevaloren (Fausto), y otras verdaderas obras maestras innegables (Nader y Simin). En un punto exactamente intermedio a estos dos grandes bloques se encuentra la interesante, pero no brillante, L'apollonide.

L'apollonide es un prostíbulo situado en parís a principios del siglo XX. Las mujeres que allí trabajan están completamente subordinadas a los deseos de sus clientes. Un día, una de ellas es brutalmente desfigurada por un cliente que estaba obsesionado con ella. Partiendo de este terrible acontecimiento se nos irá contando la rutinaria y decadente vida de las chicas.


El mensaje que el director Bertrand Bonello trata de mostrar en L'apollonide está claro. El papel de la mujer aún sigue estando relegado a un segundo plano muy inferior en nuestra sociedad actual, como si no hubiésemos evolucionado desde el siglo XIX, por mucho que queramos considerar que el machismo forma parte del pasado sigue estando muy presente a día de hoy. Es una película que defiende fervientemente el derecho de la mujer no solamente desde un punto laboral sino humano, que desde su escaparate más externo como es el trabajo hasta su mundo más íntimo del sexo ha sido pisoteado y menospreciado por un mundo masculino desconsiderado. El sufrimiento femenino que ha permanecido en silencio y alejado de la mirada de todos se muestra aquí explícitamente para que nadie pueda escabullirse ni alegar desconocimiento.


A pesar el protagonismo está muy repartido entre todas las mujeres del reparto, el hilo conductor lo lleva Madeleine, la chica sonriente desfigurada, que soporta su dolor con estoicismo y silencio. Cuando instruyen a la joven Pauline le dicen que debe fingir durante el acto con los hombres, pero en ningún momento se escucha ni el más mínimo sonido de placer viniendo de una de las mujeres, ellas permanecen en silencio mientras los hombres las utilizan, hasta que finalmente ellas consiguen eliminar la herida que las atormenta. El hombre que dañó a Madeleine muere devorado por una pantera mientras que la mujer que marcó disfruta por primera vez del acto sexual, y es entonces cuando la oímos.

Si bien las intenciones de Bonello son muy loables la película que ha creado resulta muy árida y pesada, la rutina es demasiado repetitiva, y mientras en un principio resulta interesante al poco parece desvirtuarse un poco su mensaje con tantos desnudos femeninos. No obstante resulta interesante, merece la pena verla y opinar por uno mismo, es algo pesada pero no cuesta verla aún así. 

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