miércoles, 7 de marzo de 2012

postheadericon Crítica cinematográfica: El niño de la bicicleta



Los hermanos Dardenne nos traen una de las mejores películas de este pasado año, increíblemente emotiva e intensa, pero con un comedimiento narrativo absolutamente admirable. La película atrapa, resulta hipnótica, y la mayoría del mérito se lo tenemos que atribuir a la asombrosa dirección de los dos hermanos. Si su guión hubiese caído en manos de otro, seguramente, no podríamos hablar con tantos elogios del resultado final, era un guión que habían escrito específicamente para llevarlo ellos mismos a la gran pantalla. El nivel de preparación de los hermanos antes de ponerse manos a la obra es increíble, durante años prepararon meticulosamente en la teoría escena por escena, para que cuando se embarcasen en el difícil proceso de dirección nada les pillase por sorpresa, y de esta forma conseguir el efecto deseado.

Cyril es un niño que ha sido abandonado por su padre en un hogar de acogida. El pequeño se niega a aceptar que su padre no desea cuidarlo, por lo que trata de buscarlo a toda costa incluso cuando él se ha cambiado de domicilio. Cyril conocerá a una mujer que se encariñará con él y le ayudará a soportar los obstáculos que la vida pondrá en su camino.


El personaje del niño está fantásticamente interpretado por un primerizo Thomas Doret que se traga la pantalla en todo momento. El niño trata de buscar a alguien que le sirva de sustento, alguien a quién poder agarrarse y que le ayude. De esta forma cuando su padre le deja claro que no quiere volver a verle él se derrumba por completo, es incapaz de entender las razones que mueven al padre a ello, no puede entender qué ha podido hacer él para merecerse eso. Posteriormente trata de agradar a un chico mayor que él que le manipula para sus propias delincuencias, Cyril solo trata de contentarlo, ya que cree haber encontrado a alguien en quien poder apoyarse. En su primer encuentro con Samantha, el niño se abraza a ella con fuerza, es una demostración física y contundente de la necesidad que tiene el joven de alguien que le ayude, es esto lo que conmueve a la mujer, y lo que la impulsa a volver a verlo. Durante toda la película Cyril no se da cuenta de que es ella en quien debe apoyarse, y la utiliza para poder salir de la casa de acogida y buscar a su padre o reunirse con el delincuente que le lleva por malos derroteros.

El niño no parece aprender nunca, él miente, y nosotros sabemos que no es de fiar, pero tras el incidente de la agresión que él protagoniza todo cambia. Parece que en esta ocasión tampoco ha aprendido nada, que sigue siendo impasible al dolor ajeno, pero no es así. Cuando encontramos al chico está totalmente vacío, pero cuando la idea de no agredir a los demás se le implanta en su interior se queda para no volver a irse jamás.

Si El niño de la bicicleta resulta tan emocionante es por su sencillez, o por lo menos por lo que aparenta serlo. Esta historia bien podría haber desembocado en un ridículo melodrama insoportable, pero no es así en absoluto, la pulcritud y la naturalidad que plasman es absoluta, y esto se refleja en múltiples aspectos. Para empezar por supuesto en la naturalidad con la que está escrita, las actuaciones desde luego ayudan muchísimo a ello, los movimientos de cámara por lo general son mínimos, la película es un fragmento de cotidianeidad, la tomamos iniciada y terminamos antes de que finalice la historia, la música se utiliza en contadas situaciones, y siempre con maestría.

La edición en dvd o Bluray que podemos encontrar es muy buena, excelente calidad de imagen y sonido además de un documental de media hora en el que los dos directores comentan tiempo atrás los avatares del rodaje. Una obra maestra imprescindible, emotiva y potente.

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