jueves, 24 de noviembre de 2011

postheadericon Crítica cinematográfica: El tercer hombre

 
Cuando hablamos de El tercer hombre no estamos hablando de un buenísima película, ni siquiera de una obra maestra, estamos hablando de una de las mejores películas de la historia del cine, y personalmente la tengo entre mis diez favoritas. La importante lista de las 100 mejores películas de la historia del cine llevada por John Kobal la sitúa en el trigésimo primer puesto, y en 1999 fue elegida como la mejor aportación inglesa al cine.

Película realizada en1949 por el director inglés Carol Reed. Cuando sugirieron al prestigioso escritor Graham Greene la realización de un guión cinematográfico él aseguro que no podía hacerlo sin basarse antes en una novela, así que la escribió él mismo y luego la adaptó para la gran pantalla. En el papel principal encontramos a Joseph Cotten, y en el que muchos podrían decir que es el personaje protagonista tenemos al inmortal Orson Welles.


Holly Martins es un escritor de novelas baratas del oeste que llega a Viena en el 47, en plena guerra fría, y que va en busca de su antiguo amigo Harry Lime, que le ha asegurado un puesto de trabajo. Nada más llegar a la ciudad se entera de que murió el día anterior por culpa de un desafortunado atropello. Holly asiste al entierro, en el que un policía militar le asegura que su recientemente fallecido amigo era un delincuente peligroso. Para demostrar que está equivocado emprende una cruzada para descubrir realmente las circunstancias en las que murió Harry.

Tras entrevistarse con los amigos de Harry que estuvieron presentes en el atropello, lo único que saca Holly en claro es que algo se está ocultando acerca de este accidente. Los amigos aseguran que tan solo dos transportaron el cadáver una vez fue arrollado por el coche, pero un testigo externo asegura que fueron tres. ¿Quién es ese tercer hombre?

El argumento se nos presenta como el de una novela barata del propio Holly. Con un maravilloso desarrollo los géneros se van trenzando entre sí con una maestría admirable. Es una película claramente de cine negro, pero con una fuerte presencia del humor autoparódico durante la primera hora de metraje, y un tono más dramático y melancólico durante la segunda mitad.


En esta primera parte, esa autoparodia se subraya claramente gracias a la perfecta banda sonora de Anton Karas compuesta tan solo para cítara, que el mismo tocaba. La música saca a flote parte del subtexto del filme que se encuentra soterrada bajo el género negro, y de esta forma crea unas situaciones inolvidables con una banda sonora absolutamente innovadora y atípica para este género. Ejemplo de estas escenas inolvidables en las que la música juega un papel clave, está la persecución del niño vienés a Holly, al que acusa del asesinato del portero, cómica y casi terrorífica a partes iguales.

En la segunda parte está más presente la melancolía y casi podríamos decir que el drama, aquí entra a relucir aún más la extraordinaria fotografía de Robert Krasker. Krasker nos retrata una triste Viena asolada por la guerra, unas calles a medianoche que nos evocan cierto sentimentalismo. Donde más llega a lucir su trabajo es en el desenlace final por las alcantarillas de Viena. El juego de luces y sombras y los planos aberrantes los utiliza de maravilla para sumergirnos en este espectáculo visual sin igual. Krasker se llevó un merecidísimo Oscar por la fotografía en blanco y negro de esta obra maestra.


Los personajes están perfectamente construidos y con dignos característicos que te ayudan a fijarlos en la memoria. No solo el patético protagonista, sino también los secundarios, como los dos amigos de Harry, o su médico o el portero o la chica que lo amaba. Perfectamente construidos todos, con sus signos identificativos especiales. El retrato más apasionante de todos los variopintos personajes es, sin duda alguna, el del propio difunto Harry Lime. Se nos habla de él durante la primera hora del filme y llegamos a conocerlo incluso mejor que al resto, incluso podemos crearnos una imagen mental perfecta de como debería ser. En ningún momento vemos una foto suya hasta que el supuesto difunto aparece en escena vivito y coleando. El regreso de entre los muertos es posiblemente la mejor escena de toda la película. El gato que "solo quería a Harry" sale de la casa de Anna por la venta y se acerca a los pies de alguien que se oculta en la oscuridad de un portal, no podemos ver su rostro pero imaginamos quién es. Holly le incita a salir a la luz y alguien abre una ventana de forma que su rostro queda iluminado, es Harry Lime, es Orson Welles, y lo sabemos perfectamente antes de que Holly diga su nombre.


El mejor diálogo del filme queda reservado para que lo recreen Joseph Cotten y Orson Welles, en la conocidísima escena de la noria de Viena. Ahí escuchamos la inolvidable frase de "el reloj de cuco", que inmortaliza los diálogos de El tercer hombre como uno de los más ingeniosos y geniales jamás escritos. Las escenas ya comentadas en las cloacas son un alarde de fotografía y montaje. Por último encontramos una especie de epílogo tras la trepidante escena subterránea, que posee una inmensa belleza.

No puedo decir más que maravillas de esta obra maestra del cine. Imprescindible y obligatoria como la que más.

2 Comentarios:

Ana dijo...

Bueno, esta película es una maravilla, estoy totalmente de acuerdo con todo lo que dices, es más, yo creo que la metería incluso en mi top 5.

Pero tengo que decir que le encontré alguna laguna, creo que hay un par de cosas que no explican muy bien. Una de ellas es la intención de Harry Lime al pedirle a Holly que vaya a Viena, no entiendo qué pretende con la llegada de su amigo.
A pesar de eso, ya te digo, me encanta, y el final me parece inmejorable.
Hay que ver qué elegante puede llegar a quedar el blanco y negro xD

Pedro Vasallo dijo...

Estoy totalmente de acuerdo, puede incluso que lo incluyese entre mis cinco favoritas.
Por otro lado, yo no veo lo que comentas como lagunas, de hecho me da la impresión que es parte de ese universo de novela barata con el que arranca.
La fotografía de esta película no puede ser mejor

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